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ENTREVISTA DIA DE LA BANDERA


Entrevista radial realizada en Keops FM 90.1 por Carlos Alberto Garcia Lacamara, el 20 de Junio de 2012 Paso a la Inmortalidad del Lic. Manuel Belgrano.

Audio: Keops FM 90.1 parte 1
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«Bienvenidos estos intelectuales por abrir el debate y para que se desenmascaren»

La Plata. El intelectual y docente de la facultad de Periodismo de la UNLP, así se refirió al manifiesto sobre Malvinas realizado por intelectuales que «buscan exteriorizar su posición antigubernamental», según señaló en entrevista radial.

El Historiador y Doctor en Ciencias de la Comunicación tomó con agrado la suma de nuevas voces dándole la bienvenida «para abrir el debate y para que se desenmascaren. Porque son ellos los que logran salir siempre en los grandes medios, la televisión, las cámaras, los micrófonos de los grandes multimedios, así van a hablar solitos y no van a poder sostener lo que están diciendo»

Díaz dijo «este manifiesto no se puede sustraer de la creación del Instituto Dorrego, que con su más y sus menos, los hizo poner muy incómodos a estos intelectuales. Se han despojado de sus mascaras y ya están en oposición a todo lo que haga el gobierno actual. Ese es el cuidado que hay que tenerles, después la gente sabrá».

Luego, «Tato» Díaz resaltó «el tema de las Malvinas es una causa nacional y no se puede apelar ahora a decir que hace 200 años los kelpers están allí. Son población trasplantada porque en el `33 cuando vinieron los ingleses había una población, había un gobernador que pertenecía a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Están a expensas de que nos sacaron a patadas a nosotros».

Mas adelante, el intelectual platense recordó la historia de los gauchos encabezados por Antonio Rivero «que eran esquiladores pero sentían la Patria como la siente la gente más humilde. Ellos sostenían que eran parte de las Provincias Unidas y fueron sometidos a un juicio por parte de los piratas, primero en las islas, luego en Inglaterra y después los devuelven a la Banda Oriental por que se daban cuenta que no lo podía condenar, el hombre tenía razón, ellos eran los usurpadores».

«Al Gaucho Rivero lo dejan en Montevideo y para gloria de este hombre muere en la Vuelta de Obligado en 1845 y la Academia Nacional de la Historia aun le sigue retaceando su lugar como héroe como mártir de tantas batallas y de nuestra larga historia, porque es un gaucho y porque estaba defendiendo, en ese momento, lo que para ellos puede ser el rosismo», concluyó Cesar «Tato» Díaz.

Fuente: http://www.cadenaba.com.ar/nota.php?Id=6625

Un país sin información es un país terrible de vivir

El periodista inglés Robert Cox dijo en nuestra ciudad que «un país sin información es un país terrible de vivir» y al recordar los años más duros de la última dictadura militar, cuando era director del diario The Buenos Aires Herald, aseguró que «los grandes diarios estaban a favor de los militares; era imposible no saber lo que pasaba, pero como los medios no lo contaban, entonces a la gente le resultaba más fácil cerrar los ojos».

Cox habló anoche en el Rectorado de la Universidad Nacional de La Plata durante la presentación del libro «Nos/otros y la violencia política 1974-1982», en el que el historiador César «Tato» Díaz analiza el tratamiento de esa temática en los editoriales de los diarios EL DIA, The Buenos Aires Herald y La Prensa durante esa etapa.

En ese contexto, Cox -que fue perseguido y encarcelado por la dictadura- dijo que «en esa noche negra de la Argentina, el diario EL DIA tuvo mucho coraje y yo, leyendo sus editoriales sentía que no estaba solo. EL DIA no estuvo a favor de los militares, no era socio», enfatizó Cox.

Antes de participar de la presentación del libro, y acompañado por su autor César Díaz, Cox visitó la redacción de EL DIA donde mantuvo una extensa charla con su director, Raúl Kraiselburd.

Una atenta y por momentos emocionada concurrencia, entre la que estuvieron la Madre de Plaza de Mayo Adelina de Alaye y otros miembros de organizaciones de Derechos Humanos, siguió las disertaciones de presentación del libro, que sintetiza las investigaciones desarrolladas por Díaz entre 1998 y 2006. En su introducción, la decana de la Facultad de Periodismo de UNLP, Florencia Saintout, destacó la obra como «una herramienta para entender mejor el proceso de la comunicación, los medios y los puntos ciegos de la información que no se cuenta».

MOMENTOS SURREALISTAS Y DE SUFRIMIENTO

Durante su mensaje y al responder preguntas del público, Cox dijo que durante la dictadura vivió «momentos surrealistas porque aún hoy cuesta darnos cuenta del sufrimiento de quienes no podían contar lo que pasaba. Por eso digo que un país sin información es un país terrible de vivir». Y all calificar la obra de Díaz dijo que «debe ser texto en los ámbitos donde se enseñe periodismo».

Aunque con otros matices respecto del rol de los diarios analizados en su obra («en los editoriales EL DIA no hablaba de Derechos Humanos sino de institucionalidad, respeto de las leyes y libertad de expresión», dijo), César Díaz recordó cuando, en el marco de la investigación que desarrolló para escribir el libro, las Madres de Plaza de Mayo platenses Adelina de Alaye y Chicha Mariani le contaron que por aquellos años EL DIA «publicaba noticias de los hábeas corpus que presentábamos por la desaparición de sus hijos» y que este diario «fue el primer medio gráfico que en 1978 se animó a publicar bajo la forma de una solicitada, una lista de personas desaparecidas que eran buscadas por sus familias».

Díaz revalorizó además el rol de la educación pública al señalar que «este libro, que constituye un documento riguroso, se hizo en una facultad pública».

Entre otros conceptos, el historiador, que es además un reconocido docente universitario, sostuvo que «con todo respeto, creo que la frase Nunca Más es un concepto voluntarista; prefiero entonces una expresión de José Martí: si la guerra mayor que se nos hace es de pensamiento, pues ganémosla a pensamiento».

http://www.eldia.com.ar/edis/20101116/laprovincia24.htm

Esto no es un Informe para Ciegos

Por Juan Forn
Ustedes están leyendo esto el domingo, yo lo estoy escribiendo el viernes a la tarde, contra reloj (en unas horas es el cierre de Radar, que entrará en impresión en la madrugada del sábado para que llegue a sus manos el domingo a la mañana) porque recién me enteré del asunto el miércoles a la tarde, cuando me llegó por correo electrónico una de esas gacetillas anunciando debates, movilizaciones, conferencias y demás intervenciones sobre el espacio público que, afortunadamente, en estos días se reproducen como saludables anticuerpos frente al descalabro institucional en que se encuentra el país. La gacetilla anunciaba una charla con entrada libre y gratuita, el martes que viene, 8 de octubre (de ahí la urgencia de estas líneas), en la Sala-Microcine del Congreso de la Nación (entrada por Alsina 1835), titulada “La cuenta regresiva. La construcción periodística del golpe de estado de 1976”, que dictará César Luis Díaz, un estudioso del periodismo argentino y único historiador ciego de nuestro país, director de distintos proyectos de investigación en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (donde es profesor, además de codirector del programa Medios, Comunicación y Política).
César Díaz tiene 42 años y lleva catorce años investigando y rastreando elementos de juicio que le permitan verificar cuán cierto es el apotegma que dice: “Cada sociedad tiene los medios de comunicación que se merece”. Antes de estudiar historia intentó agronomía, periodismo, derecho y filosofía. Más conocido entre sus amigos como Tato (por “usar lentes, fumar, chupar whiscachos y también por hacer reír, como el gran Tato Bores”), César Díaz es ciego desde los veintiún años (“cuestión”, dice, “que tiene bastantes bemoles, pues para mí es mejor haber visto, pero para otros compañeros ciegos, no”). Comenzó en el 88 a dar clases en el Colegio Nacional de la UNLP (“una de mis más gratas experiencias”, aclara, “pues se podría decir que soy el profesor más democrático de la institución, ya que fui elegido por las bases: luego de hacer mis prácticas, los alumnos fueron –sin que yo lo supiera– al Departamento de Historia con una petición por escrito y presionaron hasta que la dirección me nombró docente del colegio”). Su primer proyecto de investigación fue una historia del periodismo platense (sus dos libros iniciales reconstruyen la vida cotidiana de la ciudad desde su fundación en 1882 hasta 1900). Luego vino el que tituló La cuenta regresiva, que se continúa con La voz de los no-socios del proceso militar (en alusión a aquellos medios que no pertenecían a la sociedad Papel Prensa). Además ha escrito sobre el periodismo afroargentino (“sí; existieron periodistas negros; te digo más: fuimos pioneros a nivel mundial”, me cuenta por e-mail, y agrega: “si me conseguís una beca para terminar el casi finalizado libro, te lo agradecería”), los primeros tiempos del diario La Tarde (fundado en 1893) y la revista Atlántida (fundada en 1918), y acumula y acumula información para su tesis doctoral y obra magna: los inicios y el desarrollo de la modernidad rioplatense, donde pone en tensión verdades establecidas en torno a la Revolución de Mayo (“mucho se ha hablado de que en aquella época casi nadie leía, y no se podía escribir pues había censura”, dice sobre Mariano Moreno y el periódico El Telégrafo, “lo que suele llevar a la conclusión de que, en definitiva, el periodismo no gravitó en absoluto en la Revolución; ésta es la clase de verdades que cuestiono, desde luego fundando mis objeciones, como corresponde”).
Gran parte de las lecturas obligadas de Tato Díaz no son accesibles para un ciego. “Hasta hace algunos meses me defendía con un escáner y un software para ciegos llamado Openbook, pero el bichito espichó junto con mi computadora, mi tesis doctoral, mi agenda, mis más o menos setenta libros escaneados y mis ilusiones”. Pero aquí es donde asoma su poderoso y boresiano sentido del humor, ya que en lugar de quejarse o rendirse, comenta: “Ya vendrán tiempos mejores, decía una vieja, mientras zurcía un preservativo”.
Su jornada empieza a las siete y media de la mañana en el Colegio Nacional, sigue en la Facultad desde las 18 hasta las 22 y, cada quince días, viaja a Lincoln, su pueblo natal, donde dicta clases en el programa de extensión universitaria de la UNLP. Suele trabajar con su equipo, con quienes lee y elabora textos (“como podrás apreciar, escribo al tacto; nada de eso de hablarle a las computadoras que no sé quién tiró al ruedo y ahí anda peregrinando”). El equipo está compuesto de alumnos y graduados, que en la actualidad son cinco y supieron ser hasta ocho (“con esto de que no hay guita para ofrecer y sólo trabajo del arduo, cuesta un tanto conseguir voluntarios”), pero su colaboradora principal es su mujer, Celina. Díaz no da clases en lugares sólo para ciegos. De hecho, no tiene alumnos no videntes (“tuve uno solo, que nunca me dio ni cinco de bola”, dice). En cuanto a su proceso de escritura (desde el primer momento en que se le cruza una idea, pasando por las sucesivas correcciones hasta el desarrollo final), Díaz dice: “Ideas, lo que se dice ideas, no tengo muchas, pero de las pocas que surgen, trato de que sean originales. El tema de la elaboración es bastante complejo, ya que se trata las más de las veces de trabajos teóricos, de modo que hay que ser muy preciso en los términos y el manejo de conceptos, para que sean accesibles y al mismo tiempo no sufran tergiversaciones indeseadas”. La corrección es todo un tema: se apoya mucho en su esposa y en su equipo. “Una vez concluido el estudio trato de darlo a leer, pero como siempre termino al filo del tiempo… así salen las cosas”.
Dice Díaz que, cuando alguien lo ayuda a cruzar la calle, o sus alumnos o cualquiera le preguntan cómo se quedó ciego, él contesta: “Por bagayero y por fumar”. Ya que las causas del desprendimiento de retina pueden ser muchas, y él siempre miró mujeres “muy indiscriminadamente” y fue un fumador empedernido. Y agrega: “Cuando veía, no daba pie con bola. Era timbero, haragán, no estudiaba, me mantenían las mujeres (mi mamá, mi tía y mi abuela). Al quedarme ciego pude, de algún modo, revertir la situación, pues estudié, conseguí trabajo (lo que no fue nada fácil), formé una hermosa familia (Tato y Celina tienen dos hijos, uno de quince y otro de once) y encontré un hermoso lugar de trabajo a través de la investigación, pues yo solo quería ser profesor. En suma, ahora veo mucho más claro que antes, cuando veía”. Para equilibrar este momento confesional, Tato vuelve a apelar a su formidable humor a la hora de la despedida: “Bueno, che, nos vemos. O, como se dice en la jerga chicata: nos tocamos”.
Que un tipo como Tato Díaz esté el martes en el Congreso, explicando no sólo cómo se lee sino cómo se ve la Historia, justamente en ese Congreso que hace gala diaria de ceguera contumaz, entre otros pecadillos de comparable indignidad, es una demostración de que, si en este mundo no hay justicia, como tantos dicen, al menos hay cada tanto momentos de extraordinaria justicia poética, que no sólo hay que difundir sino también celebrar.

EN CUERPO MENOR:
En las próximas semanas, Radar dedicará el espacio que se merece a un perfil completo de César Díaz y de los auspiciantes de la charla: el formidable equipo de Tiflolibros (Pablo Lecuona, Mara Lis Vilar, André Duré, Marta Traina y Gustavo Ramírez) que ha logrado crear, casi sin apoyo institucional y a puro pulmón, la primera biblioteca digital para ciegos de habla hispana, poniendo en circulación, por vía electrónica, un montón de libros y material de lectura que, al no existir versión en Braille de ellos, eran hasta ahora inaccesibles para los no videntes.

Domingo 6/10/2002 Radar